Cargando tu día…
Cargando tu día…
ORIRI convierte lo que ya haces en progreso que se ve. Completas algo, y eso sube tu skill, tu dimensión y tu nivel. No hay que configurar una vida entera antes de empezar: se descubre por el camino.
La beta se abre por tandas. Deja tu correo y te aviso cuando haya sitio.


Nadie es solo una cosa. El trabajo, el cuerpo, la gente, lo que te gusta hacer cuando no te ve nadie: todo eso pasa a la vez, y casi siempre a costa de lo demás. ORIRI no te pide elegir una: las pone todas en el mismo mapa.

Cada acción de hoy alimenta algo que quieres construir mañana.
Una tarea, un entreno, una llamada que llevabas semanas evitando. Lo marcas hecho.
→Ese XP va a la skill que estabas entrenando, a la dimensión de tu vida a la que pertenece y a tu nivel.
→No se reinicia el lunes ni caduca si fallas una semana. Lo construido es tuyo.


Capturas de la app, con datos de ejemplo.
Te saltas tres días y el recorrido se recoloca: lo que quedaba pendiente se reparte en lo que viene, sin números en rojo ni rachas rotas que reprochar.
Tampoco empiezas de cero. Al montar tu sistema te pregunta por dónde vas en cada cosa (de Empiezo a Maestría, con el criterio de cada nivel delante) y tu nivel arranca donde estás, no en el 1.
Cambiar de rumbo no borra lo construido: te lo llevas puesto.
La beta se abre por tandas. Deja tu correo y te aviso cuando haya sitio.
Marcas una tarea y suelta XP. La consecuencia es inmediata y se ve.
Ese XP no cae en un contador: sube una skill concreta, la que estabas entrenando.
Con la skill arriba se abre una ruta: un recorrido largo, con sus peldaños y su nombre. No la elegiste al registrarte: apareció porque llegaste.
Fallas el lunes y el plan se recoloca solo. No hay que rehacer nada a mano.
No es una mascota que te acompaña: es cómo se ve tu vida desde fuera. Tu nombre, tu nivel, tu racha, tus dimensiones y los sellos que decidas llevar, en una carta que cambia sola.
Son catorce nombres, y cuál llevas no lo decide un contador: lo decide lo que ya has construido. Subir uno no es alcanzar una cifra: es que tu vida ha cambiado lo bastante como para que el nombre anterior se te quede corto. El nivel, ese sí, sigue subiendo siempre y sin techo: una vida no tiene nivel máximo, y una app que te dijera «ya está» estaría mintiendo. Y eliges entre tres escaleras la que suene a ti: cambian los nombres, nunca lo que hay que haber hecho para llegar.
Piezas que se llenan solas mientras haces cosas. Ninguna hay que rellenarla a mano el domingo.

Hoy nada. Durante la beta está todo abierto, que es la única forma de saber si de verdad te aporta algo.

Aunque hoy sea uno pequeño.